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Cuesta abajo y sin frenos

¡Y seguimos para bingo! ¿Cuál será el premio? ¿Una crisis climática asfixiante que deje morir a quien no pueda pagarse un aire acondicionado? , ¿una dictadura al más puro estilo de ‘El cuento de la criada’? o, tal vez, ¿un desastre nuclear del que no podamos escapar?

Lo que está claro es que estamos retrocediendo a pasos agigantados en todo tipo de aspectos pero parece no preocupar a nadie: cada uno en su mundo de apariencias en las redes o «feliz» con su nuevo teléfono inteligente.

Lo que estamos viviendo es demasiado grotesco y surrealista: prohibición del aborto en Estados Unidos, ese país que para muchos es la primera democracia del mundo, el más avanzado y potente… Ahora resulta que las armas tienen más derechos y privilegios que las mujeres. Decadencia.

Muchos dirán que qué más da, que está muy lejos y que apenas tiene que ver con nuestra «gloriosa» Europa. Y a mí se me viene a la cabeza la OTAN, esa organización en la que nos metió a España el presidente Felipe González con la promesa/mentira en la que afirmaba que no daríamos apoyo militar.

Esta semana hemos sabido la prohibición de la manifestación en contra de la OTAN en Madrid. ¿Podéis enumerar alguna concentración prohibida en los últimos años? Si hasta en plena desescalada salió VOX a manifestarse y nadie tuvo los santos huevos de prohibir nada. Cuando se trata de la OTAN, todo es de color rosa: nos protegen, ayudan a los países que más lo necesitan, como ahora Ucrania…. Pero la verdad es que la OTAN no es más que una organización al servicio de los intereses de EEUU.

No veo yo a los conservadores españoles quejándose de los trozos de España que manejan desde Washigton a sus anchas. Terrenos que deberían ser propiedad de España y gozar de la soberanía popular. Además de la multitud de conflictos que España ha participado con el único fin de apoyar a un país extranjero que está a 10.000 km, los flamantes Estados Unidos de América.

Luego tenemos el giro ideológico a la derecha a nivel mundial, en general y, a nivel autonómico en Andalucía, en particular. La comunidad autónoma más poblada de España, la que tiene más desempleo y una sanidad a la cola del resto, da mayoría absoluta al Partido Popular. ¿Cómo? Sí, mayoría absoluta. Volvemos al bipartidismo. Aunque el PSOE se haya dado un batacazo, la tendencia en la que los dos partidos de siempre perdían votos se ha invertido y ahora vuelven a subir en votos.

¿Qué lectura podemos hacer de estas últimas elecciones? Pues que la mayoría no va a votar porque están cansados, que los que si fueron piensan que un partido podrido, nacionalista español y puramente capitalista va a hacer algo por el pueblo. Nadie se acuerda ya del austericidio de Rajoy, de la guerra de Irak de Aznar o del desmantelamiento de la sanidad pública madrileña.

Y ya no hablemos del clima, vaya que nos acusen de globalistas y de estar al servicio de la Agenda 2030. Últimamente escucho y leo muchas críticas a esta agenda y siempre hago la misma pregunta: ¿conoces lo que defiende la Agenda 2030? La mayoría dicen abiertamente un rotundo NO y los demás balbucean algo de globalistas, el club Bildelberg y no sé qué historia. Y esto es grave, porque hemos llegado a unos puntos de desinformación y titularitis supina: ya nadie busca informarse más o mejor, van a base de titulares que han leído rápidamente mientras van al baño o están en una sala de espera. Con esos titulares dan forma a una opinión que la ven como fundada y racional, cuando en realidad no han contestado ni las 6W básicas del periodismo: Qué, Quién, Cuándo, Cómo, Dónde y Por qué.

Como ejemplo, o voy a hablar del artículo ese en el que Ayuso, la Presidenta de la comunidad de Madrid, afirma: «estoy cansada de vivir de alquiler, quiero comprarme una casa ya pero los precios en Madrid están por las nubes». Bien, tenemos a una responsable política quejándose de su misma mala gestión, hasta ahí estaremos todos de acuerdo, lo que creo que se pasa por alto es lo que quiere transmitir realmente ese artículo que no es más que los ciudadanos se sientan identificados con el problema de la vivienda y que piensen que hasta ella tiene problemas. Por otra parte, nos quieren meter en la cabeza algo muy típico de España: hay que comprar, no se puede estar toda la vida de alquiler.

La firma de hipotecas no deja de subir desde hace unos años y se rumorea que al ser el 80% de tipo fijo ( no variable – euríbor) ese tipo, que es menos rentable para los bancos, se va a acabar. Ya no sé si ese rumor está fundado para que la gente se de prisa en hipotecarse o es realmente cierto. Sea como sea, lo que estamos viviendo respecto a la vivienda es tremendo. Ni se ayuda a la compra, ni se ayuda al alquiler, pero la prensa no deja de decirte que es el momento para hipotecarse.

Y así vamos, a golpe de titular sensacionalista las masas van formando su percepción de la realidad y como consecuencia llegan al poder tipos como Obrán, Bolsonaro, Trump… Y toda esa élite mundial que apuestan por el libre mercado al coste que sea, que los medio ambientalistas son unos hippies que solo piensan en fumar porros y divertirse, que la familia tiene que volver a su orígen, donde el hombre lleva el dinero a casa y la mujer, sumisa, le tiene la casa arreglada, los niños a un colegio religioso para que sean buenos cristianos el día de mañana. Que los homosexuales se corten en público e incluso que si quieren puedan «curarse».

Siento decir que el futuro ha llegado y no trae vientos de libertad, ni de humanidad ni prosperidad, así que si queremos cambiarlo tenemos que ser más combativos y por lo menos, agitar conciencias.

Feliz mes del orgullo, feliz verano, un abrazo y gracias por leerme.

!Salud y República!

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Las teorías conspiratorias como gasolina de la extrema derecha

Vivimos una distopía a nivel mundial que ha provocado una serie de anomalías informativas y de opinión pública que ya están pasando factura. Diversas teorías conspiratorias, en gran medida relacionadas con la pandemia, están entroncando de lleno con un marcado conservadurismo, neofascismo o extrema derecha: lo podemos ver con Donald Trump, Bolsonaro o presidentes de países europeos como Polonia o Hungría.

Photo by Vincent M.A. Janssen on Pexels.com

A raíz de la pandemia, muchos ciudadanos de todo el mundo han intentado dar respuesta a lo que está pasando y clarificar si la COVID-19 es o no creada por el ser humano, qué países han sido los responsables, si es más o menos cierta la peligrosidad del virus, etc.

Internet está a disposición de la casi totalidad de la población y por ende, ésta ha intentado informarse de estos temas tan cruciales. El problema viene con la infoxicación (desinformación creada ante la avalancha de tanta información) y la falta de criterio y buen hacer a la hora de informarse.

Por poner un ejemplo, en España, durante el confinamiento, pudimos observar una ola de vídeos, artículos, libros e información de todo tipo que intentaban aportar luz sobre lo que estaba pasando: desde YouTube hasta el último periódico digital hablaba de lo mismo: la COVID19.

Hay que tener en cuenta el momento tan atípico que estábamos viviendo, por lo que es de lógica que la gente intentase buscar respuestas. Empezaron a llegar a nuestros móviles cadenas de supuestos científicos, médicos, autoridades, artículos conspiranoicos y demás piezas que aparentaban informar pero que realmente solo lograban añadir más incertidumbre, miedo y desinformación a la población.

Fue por esa fecha cuando muchos descubrimos una organización que nos sonaba el nombre pero apenas sabíamos sobre ella: QAnon, la corriente de el Gran Despertar. Esta organización asegura que una gran parte de la élite mundial está involucrada en casos de pedofilia (actores de Hollywood, la cúpula del partido demócrata de EE.UU., judíos archiricos como George Soros, etc) y que ellos se tapan unos a los otros (Caso Pizzagate: ¿Quién no va a sucumbir a esta corriente ante tal depravación desmedida?). Además, argumentan que »los globalistas» quieren dar un golpe de estado a nivel mundial y prohibir las religiones de todo el mundo en favor de un mundo meramente científico, entre otras medidas, Estado Profundo le llaman.

Por otra parte, han asegurado que Donald Trump venía a salvarnos a nivel mundial de esta desdicha a la que estamos abocados porque él ha sido el elegido por unas fuerzas extraterrestres para mejorar nuestro mundo ante la imposibilidad humana de sanarnos por nosotros mismos. Es decir, que unos entes de paz no humanos han delegado en Trump su misión para salvar el mundo.

Debo reconocer que al principio de ver sus vídeos y teorías, todo cuadraba bastante, hasta que analizando sus discursos, me dí cuenta que precisamente todos los »malos» para ellos eran justamente los más progresistas y, por el contrario, los »buenos» todos conservadores. Se trataba de la famosa »dictadura progre» tan typical spanish, pero a nivel mundial. A esta conclusión es fácil llegar cuando se escucha a los supuestos expertos en geopolítica de esta corriente decir que el feminismo viene para dividirnos, que George Soros ha financiado ONGs para »invadir» y fragmentar Europa y que estamos destinados a un mundo perverso y sin moral puesto que »ya hasta se acepta que dos hombres o dos mujeres formen un hogar». Daniel Stulin, es uno de estos expertos en geopolítica que, dando multitud de datos bastante objetivos y acertados, de repente, introduce entre sus datos rigurosos una de estas afirmaciones.

Pero no hace falta irse al extranjero para encontrar a supuestos expertos en geopolítica conspiranoicos que indirectamente apoyan un conservadurismo extremo o extrema derecha. En España, tenemos a Cristina Jiménez Martín, doctora en comunicación por la Universidad de Sevilla y autora de varios libros sobre el Club Bilderberg y la pandemia.

En su libro ‘La verdad de la pandemia’ debo reconocer que me pareció excelente la primera mitad del libro, en la que resume magistralmente las principales teorías de la comunicación. Fue como volver a la facultad y dar un repaso reflexivo sobre cómo los medios han ido manipulando la opinión pública a través de la historia en beneficio de ciertos poderes ocultos ( en su mayoría, los integrantes del Club Bilderberg). Hasta ahí todo bien. Lo que me empezó a »chirriar» es cuando veo que sus fuentes son artículos de periódicos digitales de dudoso rigor periodístico (Okdiario, libertaddigital…) y una marcada ideología de extrema derecha.

Al principio, pensé en hacer caso a Enrique de Vicente: «abre tu mente, no hagas juicios prematuros», no le di más importancia y continué con la lectura. Pero luego me encontré con afirmaciones sin base científica alguna como que las mascarillas son poco más que bozales que no sirven para nada, tan sólo para callarnos; que este virus ha sido lanzado intencionadamente para comenzar un nuevo orden mundial controlado por la progresía mundial; que nada tiene de malo manifestarse con la bandera de tu país (referido a la manifestaciones organizadas por Vox en plena desescalada), que el cambio climático no existe, que es una excusa para controlarnos; que la OMS, poco más es una filial de Bill Gates y China para controlar el mundo; que la ONU pretende eliminar todas las naciones para hacer un régimen planetario: la famosa »Plandemia». Y muchas afirmaciones más, con fuentes no muy sólidas.

Y yo me pregunto: ¿Qué sentido tiene que las mascarillas hagan de bozal? ¿Acaso nos han suprimido la libertad de expresión? ¿Nos han cortado el internet para que no podamos comunicarnos? Es verdad que a nadie nos gusta usarlas y que resultan muy incómodas, pero de ahí a decir que no nos sirven de nada, va un trecho.

Respecto a la ONU, hay afirmaciones que son totalmente ciertas. Es cierto que Bill Gates ha financiado la OMS y que se presenta como un cordero degollado que solo pretende ayudar a la humanidad. Pero esto es más un problema de falta de eficacia sistemático de la ONU desde que nació. Ningún país cumple con ella y los cinco países que tienen derecho a veto (Estados Unidos, China, Reino Unido, Rusia, Francia) son los que la controlan y poco más se la toman a pitorreo cada vez que no le interesa lo que en ella se aprueba.

Si la ONU ( y por ende, su filial sanitaria, la OMS) de verdad funcionara no creo que hubiésemos llegado a tener esta pandemia. Está más que claro que hay intereses económicos detrás y que esto no beneficia más que a unos pocos que mueven los hilos. Pero ¿Qué sentido tiene volver a los nacionalismos que provocaron la Segunda Guerra Mundial? La ONU nació justamente por los estropicios de esta guerra. Parece que estamos abocados a repetir los mismos errores una y otra vez.

Pero no todo es conspiración, por suerte, hay autores que me han aportado esperanza, a pesar de que los datos que arrojan no sean muy alentadores, para creer de nuevo en el rigor informativo. Estoy hablando de Pedro Baños y su último libro ‘El dominio mental’, en el cual muestra como los medios de comunicación, los gobiernos y los poderes económicos nos manipulan a su antojo. Os lo recomiendo. Muy interesante, didáctico y esclarecedor.

Volviendo al tema de los conspiranoicos y sus relaciones con la extrema derecha mundial y, para terminar, decir que estamos asistiendo, desde hace más de una década, a un auge de la extrema derecha y que la pandemia les ha venido como anillo al dedo para aunar teorías conspiratorias con su ideología aprovechando el desencanto de la gente. Si os paráis a pensar, lo mismo que ocurrió en la Alemania de Weimar, donde el país se encontraba bajísimo de moral después de todas las sanciones que le impusieron tras la Primera Guerra Mundial. Buscaron un chivo expiatorio (los judíos) y lo responsabilizaron de todos los males del país.

Es lo mismo pero mucho peor y a nivel mundial. Si Hitler provocó una guerra mundial con 45 millones de muertos: ¿Que podemos esperar de este auge de la extrema derecha por todo el mundo? La gran mayoría de la población apenas le da importancia, lo que me preocupa aún más. A otros parece que les gustaría más una instauración de una dictadura al más puro estilo de ‘El cuento de la criada’ mientras esperan a que vengan a salvarnos del mal los extraterrestres.

Nos encontramos, ideológicamente hablando, igual o peor que hace cien años pero además con armas de destrucción masiva en nuestros bolsillos.

El apagón y todo lo demás

Cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, que poco o nada podría acontecer peor que un confinamiento domiciliario, graves desastres naturales o la posibilidad de no volver a un mundo tal y como lo conocíamos antes de la pandemia, llega el tema que más preocupa: el gran apagón

Son muchas las incógnitas y demasiados los miedos que está generando para algunos ciudadanos. ¿Qué hay de justificado en ello?

Como en cualquier otro tema, existe una gran disparidad de opiniones: desde fuentes gubernamentales españolas afirman que no hay nada que temer, puesto que España «ha hecho los deberes» ( en lo referido a diversidad energética: eólica, nuclear, hidráulica…) y no tenemos la misma dependencia que otros países incluso mucho más desarrollados como puede ser el caso de Austria o Alemania (más centrados en la generación de energía hidráulica); por el contrario, expertos en energía y en geopolítica, no descartan un gran apagón de días o semanas, pueda ocurrir en menos de cinco años. Asimismo, como ya se ha hablado en otros momentos, la posibilidad de una tormenta solar podría afectar a la red eléctrica y a todo aparato electrónico en cualquier momento.

El general del Ejército español y experto en geopolítica, Pedro Baños, afirmaba esta misma semana en RNE que países como Alemania están enseñando a sus ciudadanos cómo sobrellevar un posible apagón: «No debaten si ocurrirá o no, sino qué hacer ante el apagón que vendrá en algún momento».

Existe una posibilidad real de que ocurra, pero no se puede precisar ni la intensidad, ni la magnitud del apagón. Como en la crisis financiera del 2008, en la que no se supo la gravedad hasta años posteriores. Y la última y gran crisis generada por la pandemia del COVID-19, en la que seguimos inmersos aún y por la cual, este tema del apagón está causando más controversia gracias en gran parte al shock que ha sufrido y aún sufre la población debido a las restricciones de movimiento sociales, el empeoramiento de la economía, las condiciones laborales y otros aspectos que han alterado la vida cotidiana.

Está claro que algo importante e impactante puede que ocurra en los próximos años analizando la escasez energética y de suministros que estamos viviendo ahora. Desde China están aplicando medidas proteccionistas con ciertos recursos energéticos y tecnológicos que están afectando al resto del mundo, lo que a su vez genera una subida generalizada del transporte de mercancías y, por ende, subida de todos los productos en general.

Si a eso le sumamos una serie de conflictos diplomáticos y económicos entre países y el parón por las restricciones de la COVID-19 en la industria, tenemos la tormenta perfecta para un gran cataclismo que podría ir desde la caída generalizada de Internet hasta una caída del sistema eléctrico o falta de ciertos suministros básicos.

Y es que, a parte de comprar alimentos no perecederos y asegurarnos poder cocinar o poder calentarnos de forma variada, analógica y sin electricidad o gas, el método más eficaz para combatir el miedo producido por
lo que se dice desde los medios de comunicación de masas es tomarse la información con reposo, reflexión y tranquilidad. Aprender y reflexionar con qué intención se está dando cierta información, consultar diversas fuentes, no dar por cierta una única visión de un asunto o valorar la autoridad o credibilidad de las fuentes, son técnicas que nos ayudan a tener una visión menos simplista de la actualidad y la posibilidad de crear una conciencia crítica y cultivada sobre el mundo que nos rodea.

Un mundo mejor es posible

UNA REFLEXIÓN EN VOZ ALTA SOBRE ESTA NUEVA SITUACIÓN MUNDIAL

JORGE RUIZ AGUILERA

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, a veces por desconocimiento, a veces por maldad o por bondad, las personas tienen dentro el poder del bien y el poder del mal.

Después de una semana y media, desde que el gobierno de España decretó el Estado de alarma debido a la pandemia del coronavirus, son muchas cosas las que hemos aprendido como personas, como ciudadanos, como entes individuales y pensantes, unos más que otros, que somos: ahora valoramos un café con un amigo tomando el sol en una terraza o un simple paseo por algún parque bonito y agradable de nuestro entorno.

Hemos entendido los efectos de una globalización (para mí, un eufemismo de la palabra capitalismo) salvaje, con sus pros, como la ayuda entre países -recordemos que China o Cuba, por poner algunos ejemplos, están enviando sanitarios o mascarillas a Italia y España-, y sus contras, como el vacío que nos está haciendo la Unión Europea, más ocupada en sus propios intereses particulares, que en salvar o ayudar a los países que más lo necesitamos. Es vergonzoso que España haya pedido ayuda a la OTAN y seguramente lo pida a países extracomunitarios, cuando formamos parte de la Unión Europea. La zona del mundo con la moneda más cara.

Por suerte, no todo es malo, también hemos podido comprobar como un sistema sanitario denostado por la población y masacrado por recortes o privatizado sistemáticamente en algunas zonas como Madrid, ha sido y está siendo nuestro salvador. Muchas personas se quejaban del sistema sanitario que teníamos, que si tardaban mucho, que si negligencias, que si recortes. Bien, ¿Qué podemos decir ahora? En estos momentos críticos, es este sistema PÚBLICO el que nos está salvando el culo a todo un país, no lo olvidéis.

Tampoco lo olvidéis cuando tengáis que pagar impuestos, puesto que este sistema se sufraga con este dinero. Demasiado bien está la sanidad para la alta picaresca española. Cuántas y cuántas veces escuchamos hablar de los políticos: »son todos iguales, unos ladrones», »yo no creo en ninguno, todos mienten», etc…

Todos los que hemos dicho eso o lo decimos, tendríamos que hacer un ejercicio de reflexión propia y preguntarnos: ¿Intentando pagar menos impuestos, estoy también ‘robando’ o ‘no colaborando lo suficiente’ con el sistema?, ¿cuando cojo algo que no me pertenece en mi trabajo, por pequeño que sea, no es también corrupción?, ¿cuando trabajo en negro y cobro el paro a la vez, no estoy contribuyendo a una corrupción civil?

Es muy fácil meter a los políticos en el mismo saco, pero los políticos también son personas, no están hechos de otra pasta diferente a la nuestra. Lo que quiero decir es que, ahora que entendemos que un acto individual repercute en la sociedad en su conjunto ( quedándonos en casa para evitar más contagios y así no agravar la situación ), por qué no lo aplicamos a los demás campos de nuestra sociedad: impuestos, pagas, desempleo, medioambiente-reciclaje. Porque cada gesto, cada actitud individual cuenta para que seamos una sociedad más eficiente, solidaria y sostenible.

En lugar de buscar un culpable de toda esta crisis por qué no nos quedamos con lo bueno, con los valores que hemos resucitado. A menudo, estos días, abro Twitter y veo tendencias como #elgobiernotemiente #pedroelsepultador #viruschino #gobiernodimision … y la verdad es que lo que se puede leer es un auténtico horror, tuits llenos de bilis y de odio que buscan justamente eso, más odio y ninguna solución. Como si estuviese en la mano de un gobierno de un solo país atajar esta PANDEMIA (recordemos este prefijo que viene del griego: PAN-: TODO; frente al prefijo EPI-:sobre, en parte). Claro, ahora todo es muy fácil, y el mundo se llena de sabios que tienen respuestas a problemas que se planteaban hace dos o tres semanas. Pues si tan listo eres, afíliate a un partido político, asciende en él y luego preséntate a unas elecciones y gánalas, después intenta formar gobierno y fórmalo, y listo, ya puedes ejercer, erudito de mi vida.

Digo esto porque me da auténtico pavor la desinformación y el garrulismo-cuñadismo que veo a diario. Parece ser que muchos se están frotando las manos con esta crisis y parece ser que se ven en el gobierno en unos meses o en pocos años… Y lo que me da coraje es que sea a base de mentiras, bulos y auténticos vómitos comunicativos que calan en la población sin la más mínima reflexión. Gente que comparte bulos como si nada, que los da por ciertos y encima los elevan a dogmas… Esto es realmente peligroso para la sociedad y sino miremos el caso de Trump en EE.UU, con una población de más de 300 millones de habitantes, su presidente, no está haciendo nada para contener la pandemia.

Pero lo preocupante no es sólo Trump, el presidente de México (López Obrador, del único partido supuestamente de izquierda) y el presidente de Brasil, Bolsonaro (de extrema derecha) están haciendo poco más que nada para contener la pandemia. Ayer mismo apareció en TV diciendo que no tengan miedo, que consuman y salgan, que no pasa nada. Por no hablar de la presidenta golpista de Bolivia, la misma que echó a la fuerza a Evo Morales, la cual pide ‘ayuno y oración’.

Es decir, que los tres países más poblados del continente americano no están haciendo nada. Esto es lo que a día de hoy me huele más a chamusquina.

Parece como si se hubiesen puesto de acuerdo para no hacer nada y así ‘quitarse del medio’ a los más vulnerables de golpe. Es una especulación mía, pero dadas las circunstancias, ¿Qué otra cosa se puede pensar? No entiendo nada.

Pienso en mis amigos mexicanos y me dan ganas de llorar. Todavía recuerdo lo bien que me trataron allí, como las abuelas de mis amigos nos agasajaban con todo tipo de comidas, para que probáramos todo lo más rico y nos lleváramos una buena y grata impresión del país y su gente.

Allí, por desgracia, no tienen la sanidad pública que tenemos en España, imagínense, la catástrofe que está por llegar… y así mismo en EE.UU o en Brasil, donde la sanidad pública brilla por su ausencia.

En fin, dejando a un lado la geopolítica, lo que quiero transmitir es que no hay mal que por bien no venga y que de esta crisis podemos salir con menos dinero, con preocupación por nuestro futuro, pero habremos aprendido cosas valiosísimas como valorar un techo, un plato de comida, una democracia, un país libre, unos derechos fundamentales, unas fuerzas armadas y policiales a la altura, la importancia de todas esas pequeñas cosas que antes pasaban desapercibidas y ahora podemos ver, más que nunca, que la suma de todo esto es lo que nos está salvando.

Quiero aprovechar para mandar un mensaje de ánimo a todos mis compatriotas en confinamiento, especialmente a los que están pasándolo solos, a todos los que tienen que seguir trabajando y todo lo que esto conlleva y sobre todo a todos los agentes públicos, en especial los sanitarios y las fuerzas de seguridad del Estado. Muchas gracias por todo, hoy más que nunca me siento orgulloso de mi país y de su gente.

Un abrazo y mucho ánimo

Guerra comunicativa

Creemos vivir en paz, en un país en paz porque no vemos bombardeos, tiroteos, gente morir… Pero nada más lejos de la realidad.

Según el especialista en geoestrategia y dominio mundial, Pedro Baños, vivimos inmersos en una guerra comunicativa. Ésta se enmarca dentro de las estrategias globales. En España, por ejemplo, pensamos que estamos en un país en paz pero tan solo es una paz aparente porque estamos inmersos en una guerra de las oligarquías contra la ciudadanía.

Para el aclamado sociólogo, lingüista y politólogo Noam Chomsky »la guerra comunicativa hace más daño que la bomba atómica porque daña los cerebros».

A continuación pasaré a enumerar las diez estrategias de guerra comunicativa, clasificadas y estudiadas por primera vez por el escritor francés Sylvain Timsit y años más tarde por Noam Chomsky:

  1. DISTRACCIÓN: Control social por bombardeo de informaciones irrelevantes que van en contra de fomentar el interés por temas profundos. Ejemplos: fútbol, programas de cotilleos…
  2. PROVOCAR PROBLEMAS PARA LUEGO OFRECER LAS SOLUCIONES ( La experta en este campo es la periodista y escritora Naomi Klein, os recomiendo sus libros, en especial, ‘La teoría del shock’). Un ejemplo de esto lo podemos encontrar en los fondos buitres: primero de les dejó hacer lo que quisieran, aún sabiendo que se podría hacer algo, legislar, ponerle freno a tanta especulación, pero no, se les dejó hacer para crear luego un shock en las personas y así poder rebajar condiciones.
  3. DIFERIR EL BENEFICIO: Anunciar la necesidad de un sacrificio para que a todos nos vaya mejor en el futuro. Por ejemplo: bajar salarios para que otros puedan trabajar, aceptar esas bajadas por el bien del país y que la economía no colapse…
  4. GRADUALIDAD: Bloquear una posible revolución tomando medidas extremas, es decir, poco a poco. Lo primero sería presentar al liberalismo económico (capitalismo) como único sistema posible a seguir. Segunda medida: reducir impuestos a las clases más altas. Tercera medida: fuertes recortes en educación y sanidad (desinversión) así se hace más clara la necesidad de una solución: la privatización. Cuarta medida: Reducir sueldos a mínimos históricos, lo que obtiene un desempleo masivo y trabajos precarios. Y así llegamos a la quinta medida: asegurar que las personas aguantarán salarios precarios por miedo al desempleo. Si todas esas medidas se hubiesen hecho de golpe (recordemos cuando empezó todo en 2008 gradualmente) hubiese estallado una revolución, nadie lo hubiese visto lógico, pero poco a poco, las personas lo fueron digeriendo.
  5. TRATAR A LA AUDIENCIA COMO NIÑOS: Adoptar un tono pueril, superficial, cuanto más simple mejor, es la llamada ‘teoría del empobrecimiento del lenguaje’, lo que acarrea un empobrecimiento cultural. Esto ya estaba presente en la obra ‘1984’ de G.Orwell. El objetivo principal es la pérdida de sentido crítico. Estar entretenido pero no informado.
  6. UTILIZAR LA EMOCIÓN Y NUNCA LA RAZÓN. Implantar emociones, acciones, potenciar el consumismo… Lo que trae una profunda despreocupación y evita la lucha colectiva induciendo a la autoayuda: »tú puedes tdoo».
  7. MANTENER AL PÚBLICO EN LA IGNORANCIA. Mantener mano de obra barata teniendo una educación limitada. Por ejemplo, no todos pueden llegar a estudiar lo que deseen y con ello llega la aceptación de la ignorancia.
  8. ESTIMULAR AL PÚBLICO QUE SEA COMPLACIENTE CON LA MEDIOCRIDAD. Promover entre la gente el desprecio a lo intelectual, admirar a gente sin talento, rendir culto cuerpo, televisión inculta y vulgar. Todo esto crea gente inactiva, individualista y escasamente crítica con las oligarquías. Ante esto, no hay mayor rebeldía que FORMARNOS.
  9. REFORZAR LA AUTOCULPABILIDAD. Hipotecas que no podemos pagar porque no tenemos capacidades, porque no somos inteligentes o capaces, »porque vivíamos por encima de nuestras posibilidades». Esto crea a personas dóciles que se resignan y aceptan su situación. Y otra vez volvemos a la idea de que estas personas no se junten con otras para movilizarse, sino todo lo contrario, se conforman.
  10. CONOCER A LOS INDIVIDUOS MEJOR DE LO QUE ELLOS SE CONOCEN. Las redes sociales o google tienen más información que la CIA o la KGB, con ella se genera tal manipulación que pueden llegar a influir en procesos tan importantes como unas elecciones ( Trump) o escisiones territoriales (Brexit).

»El poder ha invadido nuestro cerebro, podemos observar la realidad tal cual, la lejana con unas lentes y la cercana con un microscopio, pero nunca con un caleidoscopio (juego de niños), una persona puede pensar que está viendo la realidad porque lo parece, pero no es así» Pedro Baños

Así que os invito a abrir bien los ojos, pero más la mente, no creer a pies juntillas cualquier tipo de información y cosechar y alimentar el espíritu crítico. Si me dejas, y me lees, yo te ayudaré, o por lo menos lo intentaré.

Un saludo y buena suerte,

Jorge Ruiz Aguilera

Licenciado en Comunicación Audiovisual, Cocinero, Nutricionista, creador de Mastercocinillas.com, Community Manager y ahora con este blog intentando aportar mi granito de arena al mundo para concienciar y hablar de medioambiente, historia, política, comunicación y actualidad.